jueves, 4 de diciembre de 2014

Porque la Constitución protege mi vida pero también mi derecho a decidir

"Derecho a la vida. El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte", establece el artículo 37 de la Constitución de la República Dominicana.

Hoy quiero hablar de ese artículo. Pero no desde la óptica en la que lo hacen los representantes de las iglesias Católica y Evangélica, además de algunos legisladores, quienes se centran en el derecho a la vida que tiene el embrión olvidándose que ese mismo artículo aplica para mí: ¡yo tengo derecho a la vida y nadie la puede violar!

Como bien dice la Constitución, nadie puede aplicarme la pena de muerte. Por tanto, si mi vida está en riesgo, la obligación del Estado es defenderla a toda costa, sin importar qué haya que hacer para ello. Es por ese motivo, precisamente, que los legisladores deben acoger las observaciones que hizo el presidente Danilo Medina al Código Penal: al hacerlo, estarán protegiendo la vida de las mujeres que puedan correr el riesgo de morir a causa de un embarazo de alto riesgo.

En ningún lugar, a pesar de las interpretaciones que suelen hacer de este artículo, la Constitución dispone que la vida del embrión debe ponerse por encima de la de la madre. Interesada, esta visión no casi lo mismo que una sentencia de muerte y, por lo tanto, es totalmente inconstitucional.

Pero la vida va mucho más allá de respirar. Vivir es hacerlo con dignidad. No en balde la Constitución establece también lo siguiente: "La dignidad del ser humano es sagrada, innata e inviolable; su respeto y protección constituyen una responsabilidad esencial de los poderes públicos". Este último artículo es el 38 y llama a todos los poderes públicos, entre los que está el Legislativo, a respetar y proteger nuestra dignidad.

Ahora bien, ¿cuándo se viola la dignidad? Hay muchas formas. Entre ellas, cuando el individuo es tratado con crueldad. ¿Alguien quiere una crueldad mayor que obligarte a parir el producto de una violación? Hacerlo es tratar a la mujer como si fuese un objeto, el reservorio de un bebé, en lugar de una persona que siente y sufre. Es, sin lugar a dudas, degradarla como mujer. Y bien lo dice la Carta Magna en otro artículo: "Ninguna persona puede ser sometida a penas, torturas o procedimientos vejatorios que impliquen la pérdida o disminución de su salud, o de su integridad física o psíquica".

Al pensar en el integridad psíquica, me pregunto por qué nadie la menciona. ¿Es que acaso no es uno de mis derechos fundamentales? ¿Puede el Estado quebrarlo en honor del producto de un acto tan vejatorio como una violación? No creo, la verdad.

Finalmente, la Constitución señala que "A nadie se le puede obligar a hacer lo que la ley no manda ni impedírsele lo que la ley no prohíbe. La ley es igual para todos: sólo puede ordenar lo que es justo y útil para la comunidad y no puede prohibir más que lo que le perjudica". Este otro artículo dice claramente que no se me puede ordenar más que lo justo. Por tanto, porque no es justo que se me obligue a morir ni a sufrir emocionalmente, es evidente que la Constitución protege mi derecho a decidir.

martes, 2 de diciembre de 2014

La Iglesia no tiene derecho a decidir por mí

Detrás de cada mujer hay una historia. No todas son de color rosa. Muchas se han tejido con hilos de dolor y, cuando eso ha sucedido, ningún cura ha estado ahí para secar nuestras lágrimas. A pesar de ello, y de que cada una ha debido levantarse como ha podido, hoy la Iglesia quiere decirme qué debo hacer si la tragedia toca mi puerta.

Vestida de Pastoral, la opinión de nuestros obispos llega al mismo tiempo que la cobardía de nuestros diputados, que decidieron enviar a comisión las observaciones que el presidente Danilo Medina le hizo al Código Penal en lugar de discutir el tema. La presión, asumo, les pudo mucho más que la razón.

Para razones las de los curas, que quieren imponer su criterio sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, dando por sentado qué es más traumático para nosotras. "Es verdad que la violación produce un trauma en una mujer violada", reconocen sus eminencias. Pese a ello, y como el aborto produce otro trauma psicológico, ellos entienden que deben ahorrarnos el segundo trauma, es decir, el del aborto. "¿El Estado va a legislar para que en vez de un trauma, tenga dos?: el de la violación y el del aborto provocado", se preguntan.

En este punto es importante explicar, porque para un hombre debe ser muy difícil imaginárselo (supongo que para un cura, célibe, aún más) qué siente una mujer cuando es violada: se siente perdida, engañada, abusada, dolida, desamparada y, sobre todo, sucia, muy sucia. ¿Su único deseo? Olvidar. Pero olvidar rápido, con mucha prisa, como si el olvido se llevara consigo lo sucedido.

Ese olvido, si no hay embarazo de por medio, suele tardar en llegar. Pero, ¿y si hay consecuencias? En lugar de un dolor, son dos. ¿Cómo tener un bebé que cada día me va a recordar que estoy sucia, muy sucia? Yo no podría tenerlo. Entonces, ¿el Estado va a legislar para que yo tenga un hijo que no amaré, obligándonos a ambos a vivir en desgracia? ¿Cómo traer al mundo un niño que sufrirá desde que dé su primer hálito? No es justo ni para mí ni para él.

Nadie tiene derecho a decir qué trauma yo he de elegir. Yo preferiría abortar y no mirar atrás. Sería un dolor tremendo, lacerante, pero me permitiría olvidar lo que pasó: sería pasar la página y ya está. Con el tiempo, como pasa siempre, volvería a ser yo y cedería el dolor. ¿Por qué es tan difícil entenderlo?

Para la Iglesia es fácil decir que "a quien hay que penalizar es al violador, mientras que a la mujer con su criatura darle el apoyo y acompañamiento justo y solidario". Lo difícil es ponerse en nuestro lugar. Nosotras, en caso de violación, querríamos su apoyo y acompañamiento justo y solidario. Pero para parir, sino para decidir. ¡Nadie puede obligarme a tener un hijo si yo no lo deseo! Y jamás, así como no lo he tenido al día de hoy, lo tendré a menos que lo decida, lo busque y lo quiera. Un hijo no se puede tener porque un tercero, que ni siquiera me ayudará a lidiar con él, así lo decida.

Por otro lado, la Iglesia habla de los casos en que peligre la vida de la madre, dando por sentado que hay que salvar las dos vidas. Eso, por supuesto, sería lo ideal. Pero, ¿y qué pasa si no es así? ¿Puede el Estado obligarme a librar una lucha sin cuartel por salvar una vida que acabará con la mía? No me parece justo. Demasiado difícil es verse en esa disyuntiva como para además tener que dejarse morir porque así lo ha decidido alguien más.

Para ustedes, como hombres, es muy fácil sentarse a opinar acerca de la vida de nosotras. Ya está bueno de ello. Llevamos siglos actuando en función de lo que los dogmas han querido. Pero basta ya. Nadie es quien para mandar en mi útero, mi presente y mi futuro. La única responsable de mí soy yo. La Iglesia, más que boches, no me da absolutamente nada. Por tanto, no tiene derecho a decidir por mí.

Dicho esto, pasemos al punto en el que la Iglesia le recuerda a los legisladores que tienen que "legislar a favor del bien común de la vida, de la justicia, de la inclusión, de la equidad, de la solidaridad con los más pobres, necesitados y los más débiles e indefensos". En honor de ello, yo les pido que piensen qué es lo justo para una mujer abusada o que está a punto de morir: ¿condenarla por algo que no ha hecho? Eso no es equidad, solidaridad ni inclusión.

En ese mismo tenor, la Conferencia del Episcopado le pide a Dios que libre a los congresistas de "legislar a favor de la muerte para que no tengan que cargar en su conciencia la culpabilidad eterna de la condena a muerte a seres inocentes e indefensos". En honor a ello, vuelvo a preguntar: la "vida" de un inocente vale más que la mía.

Hasta aquí lo dejo. He fastidiado demasiado con este tema. A continuación les pongo el texto de la Pastoral de la Familia, por si quieren leerlo íntegro...

COMISIÓN NACIONAL DE PASTORAL FAMILIA-VIDA CONFERENCIA DEL EPISCOPADO DOMINICANO
“DIALOGANDO EN LA VERDAD RENOVEMOS LA SOCIEDAD”

Ante la observación a la Ley aprobada sobre el Código Penal enviada a la Cámara de Diputados por el Poder Ejecutivo, referente a la penalización del aborto expresamos públicamente nuestro RECHAZO a la misma. En primer lugar porque viola nuestra Constitución: “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse en ningún caso, la pena de muerte”. (Art. 37- Constitución de la República Dominicana, 26 de Enero 2010).
Una eventual “legalización del aborto” es dictar “pena de muerte”, a una persona por demás indefensa, aunque ésta provenga de una violación de la que ella no es nada responsable, o bien pudiera tener alguna malformación.
Es verdad que la violación produce un trauma en una mujer violada. Y esto no es nada deseable y del todo reprobable. Ahora bien, entiéndase bien que un aborto provocado es y será para siempre un trauma sicológico perdurable en el tiempo (Síndrome del Post-Aborto).
De modo que además del trauma de la violación, ¿el Estado va a legislar para que en vez de un trauma, tenga dos?: el de la violación y el del aborto provocado.
A quien hay que penalizar es al violador, mientras que a la mujer con su criatura darle el apoyo y acompañamiento justo y solidario.
Cuando la carta del Presidente habla de “el derecho a la vida y a la salud, el respeto a su dignidad humana y a su integridad psíquica y moral”, referido a la mujer embarazada, nótese que es excluyente, dado que sólo se refiere a la mujer, a la que naturalmente hay que salvar siempre, no reconociendo que allí en una mujer embarazada hay otra persona, otro ser humano al que hay que salvar y no condenar, tal como establece el Art. 38 de nuestra Constitución.
El principio a tener en cuenta es que son dos vidas que están en juego. El Estado tiene el deber y la obligación de ser inclusivo y legislar para salvar las dos vidas, no para salvar una y condenar la otra.
Este mismo principio es válido para el profesional de la salud. El médico, en caso de emergencia y amenaza contra la vida de la mujer embarazada tiene el deber de atender y procurar la salvación de las dos vidas. Si en el camino de procurar salvar las dos vidas y una, tal vez la más débil, muere, no es objeto de penalización, guarda su seguridad jurídica en el ejercicio ético de su profesión, que es salvar vidas, no ir a una intervención condenando una y salvando otra. Decir que “debe prevalecer el derecho fundamental a la vida de la mujer embarazada”, es producir una “condena de muerte”, cuando el médico los puede salvar a los dos.
De modo que “el interés de protección social y el respeto a la dignidad” de los profesionales de la salud, está salvado, siempre que su accionar profesional sea equitativo e inclusivo, no en desigualdad de condiciones, ni con criterios y principios de exclusión.
Creemos que no es nada coherente la justificación que dice sobre los compromisos internacionales de derechos humanos suscritos y ratificados por los órganos competentes de la República Dominicana.
No podemos confundir para nada los fenómenos de violencia contra la mujer, con esta realidad de nuestra Constitución: “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte”. (Art. 37- Constitución de la República Dominicana, 26 de Enero 2010).
El Estado no tiene derecho a violar su propia Constitución, condenando a muerte vidas indefensas e inocentes.
Promover, inducir y legalizar abortos, sí es una violencia contra la naturaleza de una mujer. Implorar a los organismos internacionales, que han tratado irresponsablemente a la República Dominicana, ha de constituir una vergüenza para todos los dominicanos.
Por otra parte, un problema de “salud pública”, no se le debe atribuir al aborto, ya que causas y consecuencias de las políticas sociales y económicas del Estado, no se deben confundir con la condena a muerte de criaturas humanas en el vientre de la madre.
Como pueblo, ciudadanos y nación, ¿qué decirles a nuestros legisladores?, que cada uno de ustedes representa una población especifica del conjunto de los dominicanos. Ustedes tienen el poder de legislación por delegación de dominicanos que han depositado su confianza para legislar a favor del bien común de la vida, de la justicia, de la inclusión, de la equidad, de la solidaridad con los más pobres, necesitados y los más débiles e indefensos.
En el penúltimo párrafo de la Carta del Sr. Presidente, pareciera que devuelve a los legisladores el diagnóstico y la receta, con un argumento que nos coloca en el escenario de la vergüenza.
Ante el intento de equiparar nuestra legislación con los países del mundo que permiten la interrupción del embarazo les queremos recordar que una mentira dicha como si fuera verdad 999 veces, será siempre mentira. El aborto ha sido, es y siempre será un crimen. No hemos de querer equipararnos en el mal o lo malo, sí hemos de procurar equipararnos en lo bueno y en el bien. Es lamentable que se pretenda mutilar este Código, que pudiera ser un avance sin precedente, queriendo sumergir nuestra Nación Dominicana en la cultura de la muerte y el tener que llevar sobre hombros nobles, la humillante decisión de ser incapaces de hacer la diferencia siempre a favor del bien común y del respeto al valor mismo de nuestra propia existencia, como es la VIDA HUMANA.
Líbreles Dios de legislar a favor de la muerte para que no tengan que cargar en su conciencia la culpabilidad eterna de la condena a muerte a seres inocentes e indefensos.

Hoy conviértanse en nuestra voz

Hace una semana hablaron de violencia. Dibujaron un lazo blanco y asumieron el compromiso de no cometer, permitir o silenciar la violencia contra las mujeres. Así lo dijo el propio Abel Martínez, presidente de la Cámara de Diputados, en ocasión del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Hoy es un buen día para recordarles su compromiso. Dentro de unos minutos se sentarán a discutir las observaciones que el presidente Danilo Medina le hizo al Código Penal. Hablarán del aborto o de la interrupción del embarazo, si les suena mejor, y tomarán una decisión que nos afectará para toda la vida. Espero que, al sopesarla, recuerde su compromiso: NO NOS VIOLENTEN.

Sé que son muchas las voces que les piden que rechacen las observaciones del Presidente. Pero, ¿se ha fijado que la gran mayoría de ellas son pronunciadas por hombres? Las iglesias, sobre todo, advierten del peligro que sería permitir el aborto en determinadas ocasiones. Pero, ¿debe ponerse la fe por encima de una violación, del incesto o de la propia vida de una mujer? Hacerlo sería una forma cruel de violencia.

Seamos honestos. Prohibir el aborto, como de hecho lo está, no impedirá que nadie lo haga. Abortos siempre ha habido, y muchos, sólo que se hacen de forma muy insegura y llevan a la tumba a toda mujer que no tiene el dinero suficiente para pagar una buena clínica de esas que venden el silencio a golpe de dinero. No nos llamemos a engaño: penalizar sólo hace más fructífero el negocio de unos y más humillante la muerte de otras. La conciencia, esa a la que apelan, no viene vestida de penalidad.

Son muchos los argumentos que les están esgrimiendo. El principal es el respeto a la vida. A ese mismo respeto apelo yo: a que respeten nuestra vida y nuestras decisiones: cada mujer tiene que ser libre de hacer con su vida lo que entienda mejor y eso incluye tener o dejar de tener los hijos que quiera.

Entiendo que en una sociedad como esta es muy difícil legalizar el aborto en todas sus formas porque las consideraciones morales (de la boca para afuera, claro, porque de las puertas hacia adentro se resuelve como se pueda) pesan demasiado y sería casi como una afrenta hacerlo. Por ello, les pido que aprueben la despenalización del aborto en caso de violación e incesto, así como cuando nuestra vida en esté en riesgo.

Cada uno de esos casos representa una situación de dolor. Ninguna mujer aborta por gusto. Detrás de esa decisión hay muchas lágrimas e impotencia. En caso de que el embarazo sea producto de la violencia es aún peor: sentir que dentro de ti crece el producto de tu dolor tiene que ser algo terrible. ¡No se puede condenar a una mujer a pasar por eso! ¡Es como violarla dos veces!

Pensar en que tu vida esté en riesgo y te obliguen a morir y es todavía más cruel. ¿Se imaginan que sus esposas o sus hijas o hermanas tengan un embarazo que las puede matar? ¿Qué harían ustedes? ¿Violarán el Código Penal si penalizan el aborto? Estoy segura de que sí. Pero, ¿qué va a pasar con las que no puedan hacerlo? Arriesgarán, como lo hacen ahora, sus vidas.

Es duro hablar de esto. Resulta chocante saber que el destino de nosotras está en manos de los hombres. Siempre lo ha estado. Antes era en la de los maridos y ahora en la de ustedes, los legisladores. ¡Qué crueles son estas sociedades machistas! Al final, por más liberadas que seamos, siempre nos toca esperar por ustedes. Hoy esperamos que no nos decepcionen. Que voten en nombre de nosotras y se conviertan, al menos por una vez, en nuestra voz.

lunes, 1 de diciembre de 2014

El aborto no es asunto de feministas...

Las lecturas de los últimos días han sido intensas. Muchas, demasiadas, versan en torno a las mujeres y a nuestro derecho (o no, más bien) de decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida. ¿Lo más interesante? Las reacciones más duras son, ¿acaso por misoginia y machismo?, la de los hombres. ¿Por qué en pleno siglo XXI aún quieren disponer de nosotras? ¿No se cansarán jamás de controlarnos -o intentarlo- y decidir lo que ellos entienden que es mejor para nosotras?

Es evidente que no. ¿Los hombres entienden que ellos tienen el poder supremo de imponernos su visión del mundo, de la vida y hasta de la ética? Da igual lo modernas y espabiladas que seamos: podemos producir, ser independientes pero siempre, escúchenlo bien, siempre habremos de estar supeditadas a las reglas del "mundo masculino".

En caso de que pensemos de forma diferente y queramos actuar de acuerdo a nuestra propia convicción se nos acusa entonces de ser feministas (con todos los matices negativos que le han endilgado a esa palabra cual si fuese algo demoníaco luchar por el bienestar de las mujeres). Al hacerlo, por supuesto, la única finalidad es descalificarnos.

La mejor muestra para ilustrar lo que digo es la columna que publica hoy Orlando Gil. En ella habla de las observaciones que el presidente Danilo Medina le hizo al Código Penal. Para comenzar, Orlando escribe que "se dijo que el Código Penal era obra de consenso, y entre los primeros en expresarse en esos términos estuvo el Consultor Jurídico del poder Ejecutivo. La promulgación como ley, se pensó, sería un clavo pasado".

Ese "consenso", sin embargo, fue cosa de hombres. Pero no de todos los hombres. Muchos hombres, como la mayoría de las mujeres, ha pedido que no se penalice la interrupción del embarazo en todas sus formas. Y es que, aunque haya quienes aún no lo entiendan, es un abuso obligar a una mujer (aunque la mayoría de los casos son de niñas y adolescentes) a parir el producto de una violación o un incesto. Peor aún es pretender que alguien se entregue a la muerte cuando un embarazo pueda acabar con su vida.

Aclarar este punto es importante porque, más allá de ese consenso que no es real, tiene que estar la razón. Da igual que los legisladores y la Iglesia hayan decidido que cualquier forma de aborto debe penalizarse: no es justo que se castigue a mujeres inocentes, que no han hecho nada, en nombre de algo que llaman consenso.

Por otro lado, es bueno apuntar que el Presidente no sólo ha complacido un reclamo de las feministas, "un núcleo que no es grande, pero que sabe hacer alboroto en los medios… (sic)": ha escuchado las voces de mujeres y hombres totalmente anónimos que le han hablado a través de las redes e, incluso, de gente de fe que sabe separar el dogma de las circunstancias.

Pensar que el tema del aborto terapéutico queda reducido a un asunto de feministas es como creer que el Código Laboral sólo le atañe a los sindicalistas: aunque usted sólo vea las voces más conocidas, no quiere decir que el resto de la población esté ajena a él.

Es por eso, precisamente, que el Presidente actuó como correspondía en torno al Código Penal. A pesar de que se distanciara de las iglesias, como bien dice usted, señor Orlando, Danilo apostó por defender a quienes afectaba ese código: a todas las mujeres dominicanas.

Quienes se oponen militantemente al aborto siempre tendrán la opción de no recurrir a él en caso de necesidad. Sin embargo, no se puede pretender que todas las mujeres piensen igual: el Estado, que no está para obligarnos a actuar de tal o cual manera, tiene como función esencial proteger los derechos de la persona, el respeto de su dignidad y de su libertad individual, tal como lo consigna la Constitución de la República.

"La República condena todo privilegio y situación que tienda a quebrantar la igualdad de las dominicanas y los dominicanos, entre quienes no deben existir otras diferencias que las que resulten de sus talentos o de sus virtudes", dice la Carta Magna en su artículo 39 sobre el Derecho a la igualdad, lo que quiere decir que el Estado no puede tomar decisiones que privilegien a un colectivo, lo que se haría si se penaliza el aborto: se estaría legislando en función de un credo.

En otro orden, señor Orlando, le aseguro que el debate ha tenido poco de hormonal y de histérico, como usted argumenta. Se ha hablado de salud y de derechos humanos -con muy mucha sensatez, por demás- pero tal parece que de eso usted ni cuenta se ha dado. ¿No será que la testosterona lo ha nublado?

Finalmente, saquemos el aborto del ámbito moral, donde usted lo ha colocado, y llevémoslo al ámbito de la conciencia. Ahí, señor Gil, es que debe estar porque se trata de un asunto personal.

Al padre Luis Rosario...

Cuando leí la carta del padre Luis Rosario sentí un montón de cosas. Por un lado fue un poco de indignación pero por el otro casi un poco de ternura. Su posición, como cura, es tan predecible que no debo tomar a mal sus palabras. Por ello, aunque muchas de sus afirmaciones me cayeron como un balde de agua fría, lo entendí perfectamente. Pero, ¿significa eso que debía olvidarlo? Definitivamente, no. Y es que, a pesar de que sus intenciones son en principio buenas, el tema en cuestión es tan femenino que la Iglesia debería mantenerse tres pasos atrás cuando se trata de ello. ¿Quién, acaso, debe llevar un embarazo? ¡Nosotras!

A pesar de que somos las mujeres las que tenemos que lidiar con este asunto, nos hemos pasado la vida viendo cómo los hombres presionan para que su posición sea la que prime. La Iglesia es el mejor ejemplo: compuesta por señores que quieren decidir todo lo que se hace y se deja de hacer, quiere imponer sus dogmas sobre nuestro cuerpo. Es por ello que vemos cómo el padre Luis Rosario le dice al presidente Danilo Medina que le ha decepcionado porque al observar el Código Penal le está abriendo las puertas al aborto legal en la República Dominicana (algo que no sucederá pero que ojalá así fuera porque cada mujer debería tener derecho a decidir sobre su cuerpo).

Cuando el padre Luis Rosario habla de abrir las puertas al aborto olvida decir que aquí se está hablando únicamente de los casos en los que peligra la vida de la madre, así como los de violación, incesto o cuando el feto tenga malformaciones incompatibles con la vida. Es decir, no estamos hablando de festinar el aborto, que es lo que siempre temen las iglesias cuando se menciona este tema.

Sé que para la mayoría de los católicos es difícil pensar en cualquier forma de aborto. Sin embargo, y con una cruz que cuelga de mi cuello, le diré que las convicciones religiosas jamás deberían imponerse sobre el corazón y la razón. Y es que, padre, ¿se imagina usted lo duro que debe ser parir el producto de una violación? Como hombre, seguramente que no puede ponerse en ese lugar. Yo le digo, padre, que no hay nada más terrible que ser abusada. Si encima de ello el cuerpo te lo recuerda cada día, mientras crece el producto de ese abuso, el dolor se multiplica. Por ello, a pesar de Dios, será muy difícil amar a ese bebé. ¿Y es justo que nazca un bebé rechazado, que no tendrá amor y que al final terminará siendo abandonado? Prefiero mil veces no tenerlo.

Por otro lado, padre, nadie puede pedirme que renuncie a mi vida si un embarazo puede acabar con ella. Hay quienes dicen que hay una salida constitucional a ello pero, ¿quién me asegura que el médico que me trate pensará en la Constitución en lugar del Código Penal? No hay derecho, padre, a que las mujeres sean llevadas a la tumba si no lo desean. Ese debe ser, igual que en el anterior, un caso en el que la mujer decida qué quiere hacer.

También debe ser potestad de cada quien llevar a término un embarazo que traerá consigo un bebé que no es viable. Hemos visto casos de padres que deciden hacerlo, a sabiendas de que su bebé durará horas. Pero, ¿y si no quiero pasar por ese dolor? Esa debe ser mi decisión.

Siguiendo con su carta, padre, usted dice que el cuidado y la protección del matrimonio y la familia es un asunto del Estado porque así lo consiga la Constitución de la República. Pero, ¿qué tiene que ver el aborto terapéutico con todo esto? ¿Será, acaso, que usted teme que con la despenalización del aborto (en todas sus formas, asumo) disminuyan los matrimonios que se materializan a causa de los embarazos? En ese caso, padre, puede estar tranquilo: quien decide abortar lo hace por encima del Código Penal, como sucede ahora, con la diferencia de que recurre a abortos inseguros e insalubres que se llevan a más de una hacia el otro mundo.

El Estado, padre, no debe decidir sobre los asuntos personales. Por más que la Iglesia lo desee, el matrimonio y la familia son un algo personal. Nadie puede obligarme a casarme y tener hijos. Como mujer adulta que soy, con 41 años, soy yo quien decidirá si algún día se casa y, por demás, si decide o no tener hijos. Ni Dios ni la Iglesia son quiénes para decidir por mí.

Continuando con el tema de las decisiones, que son las que de verdad le asustan, usted habla del aborto como "la búsqueda de soluciones fáciles a posibles situaciones incómodas que se produzcan como resultado de la actividad sexual, muchas veces descontrolada". ¿Aplica eso para la violación? ¿Debe la mujer cargar con las consecuencias del "descontrol" sexual de un hombre? No, padre, definitivamente no.

En el caso del sexo consensuado, sin embargo, hay una manera fácil de no tener que lidiar con "situaciones incómodas", como usted le llama a los embarazos no deseados: se llama prevención. ¿Cómo hacerlo? Mediante esos demoníacos anticonceptivos y/o la educación sexual que tanto ustedes odian. Sí, sí, padre, diga lo que quiera pero no cierre los ojos: los adolescentes seguirán teniendo sexo, de forma irresponsable, mientras queramos evadir la realidad. Hay que hablarles de sexo, decirles qué pasa si lo hacen, para que entonces retarden su inicio sexual.

Usted dice también que el tema de la "sexualidad amerita un trato respetuoso, sobre todo porque hay valores trascendentales de por medio, como es la vida, la felicidad, el respeto a sí mismo/a y a los demás, la visión del hombre en relación a la mujer y la visión de la mujer en relación al hombre, y sobre todo el amor. No es un juego de niños/as, sino tal vez el valor más sagrado que tiene la existencia humana, que merece ser tratado con respeto y dignidad".

En eso estamos de acuerdo. La sexualidad amerita un trato respetuoso y, por tanto, no debe ser penal. En ese mismo tenor, se debe respetar la forma en que cada quien decida vivir su sexualidad, independientemente de lo que entienda la Iglesia. También, en honor al respeto a sí mismo y a los demás, cada quien debe respetar lo que otro decida. ¿Cómo usted pretende, padre, decirme que me respeta y respeta el valor de la felicidad si quiere imponerme su criterio?

No entiendo, por ejemplo, que usted diga que nuestra cultura empuje a la permisividad en perjuicio sobre todo del matrimonio y la familia. ¿Es que acaso todos tenemos que casarnos y tener una familia con un montón de niños? ¿Y si eso no me hace feliz? ¿Y si no he encontrado con quién tener esa familia? Creo, padre, que el fin del individuo no es casarse y tener una familia. Si eso llega, perfecto. De lo contrario, creo que como adulta puedo hacer lo que estime pertinente con mi cuerpo.

Usted dirá, como expone en su carta, que no creo en el matrimonio y la familia. No, no se trata de eso, padre. Se trata de todo lo contrario: tanto creo en el matrimonio y la familia, esos que deben ser para siempre, que nunca me casé. Y es que, padre, yo no quería divorciarme y que mis hijos fueran producto de un divorcio.

El no haberme casado no es sinónimo, como usted da a entender, que no tenga valores éticos. Tener sexo sin haberme caso nunca, padre, no le resta nada a mi integridad. Tampoco le hubiese agregado el que me mantuviera virgen hasta el día de hoy.

Dejando de lado mi cuerpo, porque no es de lo que se trata, quiero volver a tocar el punto de la educación sexual. Usted dice que "no puede concebirse como una instrucción sobre la anatomía humana, cómo utilizar el cuerpo, cómo bloquear la conjunción de un óvulo y un espermatozoide. Las políticas de algunas instituciones privadas y hasta del Estado han ido en esta línea, que es poco educativa y no tanto humanizante".

Ay, padre, ¿por qué no dice mejor la Iglesia se sigue oponiendo a los anticonceptivos y que cree que la educación sexual se remite sólo a eso? No hay quien les entienda, padre. ¿Cómo evitar los embarazos no deseados si no es por medio de la anticoncepción? ¿Cómo cree usted, si no se explica qué sucede si tienen relaciones sexuales antes de tiempo, que se evitará que las adolescentes queden embarazas? Por otro lado, vistas las evidencias de que muchos muchachos tienen sexo, ¿no cree usted que es mejor que se cuiden para que no haya tantos embarazos no deseados y tantos abortos? Las estadísticas, padre, son la mejor evidencia de que hay que hacer algo en torno a ese tema. Y no es morbo, como usted dice, sino prevención.

Usted dice también que "la educación sexual no puede estar dirigida a una vida sexual sin proyecto de vida y sin orientación en valores". En eso también estamos de acuerdo. Sin embargo, padre, hay que ver a qué le llamamos proyecto de vida porque yo creo que el mío no coincide con el suyo. Eso no quiere decir, como usted señala, que contradiga el mundo de valores "que debe orientar a los seres humanos" (otro punto del que deberíamos haber después, por cierto). Y es que, aunque mi fin ulterior no sea la procreación, le puedo asegurar que mi sexualidad es todo lo responsable que tiene que ser.

Sé que a estas alturas usted estará escandalizado, padre. Sin embargo, debo advertirle que mucha gente siente y piensa lo mismo que yo. Y es que, padre, la sexualidad va mucho más allá de la religión. También los principios. Por eso, padre, le pido que no nos quiera imponer su forma de ver la vida. El matrimonio y la familia son hermosos. Pero deben estar basados en el amor. Nunca en una violación o en un incesto. Por ello, padre, no debemos mezclar esos casos con los demás. Hacerlo es un pecado.


PD. La carta del padre Luis Rosario:


CARTA PUBLICA AL LICENCIADO DANILO MEDINA

Distinguido Sr. Presidente:

Permítame que le hable con la mayor franqueza.
¡Qué decepción, Sr. Presidente! Usted ha hecho lo que nunca se hizo: Abrirle las puertas al aborto “legal” en la República Dominicana. De corazón le deseo que Dios lo perdone.
No me sorprendió su decisión de observar el Código Penal, pues si Usted lo recuerda, cuando era Secretario de la Presidencia, externó una posición de semejante contenido. En esto ha sido coherente.
El precedente de Loma Miranda, me permite desconfiar de que el Congreso sea también coherente con la posición que tomó y que permitió que el Proyecto de Código llegara a sus manos para la promulgación abortada.
El cuidado y protección del matrimonio y la familia, que la constitución de la República pone en manos del Estado, se tambalea cuando en alguna forma se viola el derecho a la vida de los más inocentes y se abre las puertas a la búsqueda de soluciones fáciles a posibles situaciones incómodas que se produzcan como resultado de la actividad sexual, muchas veces descontrolada.
El fin último no es defender a la mujer, madre embarazada, en riesgo de salud, sino simplemente que se abran las puertas al aborto. Cuando ya las puertasestén legalmente abiertas, ya nadie preguntará si el aborto se practica por razón eugenésica, por violación, por razones económicas y sociales, o “terapéuticas” como eufemísticamente se le llama al que parece más convincente para la opinión pública.
Su decisión le ha abierto las puertas a este tipo de solución a través del aborto, sólo falta un empujoncito de parte de los legisladores. En fin de cuentas lo que está de por medio es la filosofía de la sexualidad humana que adoptará el Estado.
El tema de la sexualidad amerita un trato respetuoso, sobre todo porque hay valores trascendentales de por medio, como es la vida, la felicidad, el respeto a sí mismo/a y a los demás, la visión del hombre en relación a la mujer y la visión de la mujer en relación al hombre, y sobre todo el amor. No es un juego de niños/as, sino tal vez el valor más sagrado que tiene la existencia humana, que merece ser tratado con respeto y dignidad.
Es cierto que, en el pasado y también en el presente, el tema de la sexualidad ha sido en algo tabú en ciertos contextos, no sólo el religioso, Pero de un tema tabú no puede pasar a recibir un manejo que caiga en la “cualquerización”, sin ningún tipo de referencia ética, quemire como normal la adopción de medidas abortivas.
Mientras en ciertos contextos el tema de la sexualidad ha sido tabú, ha coexistido una cultura permisiva y que empuja a la permisividad, en perjuicio sobre todo del matrimonio y la familia. Quien no cree en el matrimonio y en la familia, no puede tampoco creer en valores éticos en torno a la dimensión sexual, equiparándola entonces a cualquier tipo de conducta, menos la humana.
No es coherente, bajo el punto de vista lógico, lamentarse de que hay adolescentes embarazas y, al mismo tiempo promover alegremente, como política, el uso de preservativos en esa misma población que se quiere proteger, incitándola al morbo, diciéndole que es dueña de su propio cuerpo y que con él puede hacer lo que le da las ganas, aun por encima de cualquier orientación que puedan recibir de sus familiares.
Peor todavía cuando se promueve el aborto como solución a ciertos embarazos en cualquiera de las manifestaciones y que producen pruritos o comezón social.
La educación sexual no puede concebirse como una instrucción sobre la anatomía humana, cómo utilizar el cuerpo, cómo bloquear la conjunción de un óvulo y un espermatozoide.Las políticas de algunas instituciones privadas y hasta del Estado han ido en esta línea, que es poco educativa y no tanto humanizante.
La educación sexual no puede estar dirigida a una vida sexual sin proyecto de vida y sin orientación en valores.
El calificativo de “conservadora”, referido sobre todo a la Iglesia, no mete miedo a nadie ni tiene ningún tipo de efecto, ya que hoy, más que nunca, este término, en contraposición a “revolucionario”, “de avanzada” “progresista”, “liberal”, está desacreditado.
Cuando se quiere vender una práctica como de avanzada, se recurre a enrostrar el término “conservador” a quien no le hace juego a posiciones que, a las claras, contradicen el mundo de valores que debe orientar a los seres humanos. De manera que no tiene ni pie ni cabeza calificar de “conservadora” a la Iglesia porque defiende una sexualidad responsable, el matrimonio entre un hombre y una mujer, y el respeto a la vida contra la práctica del aborto.
Cualquier persona puede hacer las cosas más contradictorias y disparatadas en la vida, pero se va muy lejos cuando se pretende que la sociedad tome ese camino inadecuado.
Aunque no se trata de un tema estrictamente religioso, el que se refiere a la creación de una cultura de valores, también en la dimensión sexual, hay que reconocer que la Iglesia les resulta molesta a quienes desean implantar el caos en el tema relativo a la sexualidad.
En muchas cosas la Iglesia puede variar su posición, debe cambiar, pero en lo que se refiere al respeto sagrado de la sexualidad, al matrimonio y la familia, y en torno al valor de la vida, abandonaría su vocación humanizadora y evangelizadora si lo hiciese.
Los pecados y faltas que se producen dentro de la misma Iglesia, no justifican abandonar el camino en la búsqueda de valores, sino que más bien son signos de la debilidad humana y no de claudicación del llamado a la superación y perfeccionamiento humano.
Como siempre, señor Presidente, le deseo muchas bendiciones y pido al Señor que ilumine su mente y corazón para tomar medidas que fomenten el matrimonio, la familia, la vida y el amor.

Padre Luis Rosario

lunes, 24 de noviembre de 2014

Más allá del valor, queremos igualdad

Seis días. Sólo han pasado seis días. Aún sin tiempo para recuperarnos -y un día antes del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer- volvemos a escuchar un nuevo desatino que nos demuestra qué perdidos están los congresistas en torno a las necesidades que tenemos las mujeres.

Así como la semana pasada se aprobó un Código Penal que penaliza el aborto terapéutico y sólo castiga con dureza el feminicidio íntimo, hoy vemos cómo el diputado Víctor Gómez Casanova presenta un proyecto de ley que está a años luz de los intereses que tenemos las mujeres: "El valor de la mujer".

Aunque es evidente que el proyecto está vestido de buenas intenciones, no se acerca a lo que las mujeres necesitamos en materia legislativa: proyectos que promuevan políticas públicas que garanticen que tengamos acceso a la educación, a la salud, al empleo... en condiciones de equidad respecto a los hombres. Y es que, más allá de "promover una campaña de educación y concientización sobre EL VALOR DE LA MUJER (objetivo fundamental de la ley, como reza el proyecto)", lo que necesitamos es que no se nos violente con iniciativas como el Código Penal, que se nos brinden las mismas oportunidades que a los hombres y que se nos deje de discriminar constantemente.

Obviando lo intangible del "valor de la mujer", la mejor forma de demostrarnos que nos valoran es creando las condiciones para que ganemos los mismos sueldos que los hombres, tengamos las mismas cuotas de poder y, además, podamos decidir por nosotras mismas qué es lo que queremos. Por ejemplo, en lugar de promover mi valor, quisiera que se aprobaran los proyectos de "Ley sobre Salud Sexual y Salud Reproductiva" y el de la "Ley orgánica para la Prevención, Atención, Sanación y Erradicación de la violencia contra las Mujeres", que duermen el sueño eterno en el Congreso Nacional.

Revisando el proyecto de ley, presentado hoy con bombos y platillos en el Congreso, vemos que la idea es "crear un Consejo Multiministerial, adscrito al Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales, a cargo de la Vice Presidencia de la República, para promover una campaña de educación y concientización sobre EL VALOR DE LA MUJER". Al leerlo surge la pregunta: ¿para que hay que crear más burocracia cuando existe un Ministerio de la Mujer que tiene a su cargo lo que se propone en esta ley; no es más lógico fortalecer ese ministerio?

En República Dominicana, a pesar de que muchos que lo desconocerán, tenemos el "Plan Nacional de Igualdad y Equidad de Género 2007-2017", en el que se establecen las pautan que deben seguirse para garantizar los derechos de las mujeres y desterrar la discriminación de género. Entre las cosas que se propone están la de "hacer visible los aportes de las mujeres en la historia y sociedad dominicana, rescatando sus contribuciones muchas veces olvidadas o minimizadas, como hacer patente la actual situación de desventaja de las mujeres informando los ámbitos en que se expresa".

El documento del plan, que es bastante amplio, puede encontrarse en esta dirección: http://bit.ly/1HDIRBU

Por otro lado, llama la atención que las labores de este Consejo Multiministerial serían financiadas con el 1% de los presupuestos anuales de los ministerios que forman parte del Consejo (durante su intervención esta mañana el diputado habló de que serían mil millones de pesos). ¿Quienes formarían parte de ese Consejo? Veamos:
a) Vicepresidencia de la República, quien lo presidirá, en su condición de Coordinadora del Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales;
b) Despacho de la Primera Dama, quien fungirá como Coordinador;
c) Ministro (a) de Educación, quien fungirá como secretario;
d) Ministro (a) de la Mujer;
e) Ministro (a) de Salud Pública;
f) Procurador (a) General de la República;
g) Ministro (a) de Trabajo;
h) Presidente (a) de la Comisión de Género del Senado de la República Dominicana;
i) Presidente (a) de la Comisión de Género de la Cámara de Diputados de la República Dominicana;

Revisado el organigrama, tendremos que este consejo se financiaría gracias a los ministerios Público, de Educación, Salud Pública, Trabajo y de la Mujer, algo que sería en extremo desatinado (en algunos más que otros, como el caso del mismo Ministerio de la Mujer, que no puede llevar a cabo sus proyectos por falta de financiamiento).

Por otro lado, si de verdad Gómez Casanova quiere crear "condiciones educativas, psicológicas y emocionales para levantar la autoestima de nuestras mujeres y garantizar el respeto y la seguridad que a ellas les corresponde", como dice su proyecto, lo que debería promover es una modificación del Código Laboral que tenga perspectiva de género y trace las pautas para que exista igualdad en los salarios y en el acceso a los puestos de dirección. Otra iniciativa que agradeceríamos es que promueva cambios a lo interno de los partidos políticos para que se le dé paso a las mujeres y haya paridad en los órganos internos, así como en las boletas electorales.

Finalmente, creo que para promover el mensaje de la campaña El por Ella, presentada recientemente por ONU Mujeres en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por la actriz británica Emma Watson -otro de los objetivos de la ley-, no es necesario crear un organismo especial: se puede hacer desde el mismo Ministerio de la Mujer, desde el Despacho de la Primera Dama, desde la Vicepresidencia o hasta desde el mismo Congreso Nacional.

Hechas estas puntualizaciones, toca agradecer la preocupación de Gómez Casanova, quien ha reconocido abiertamente sus errores del pasado y ahora ha decidido luchar por los derechos y la seguridad de las mujeres. Esta, sin embargo, no es la forma de hacerlo. Son muchas las cosas que él puede hacer, como congresista, para cambiar nuestra situación. Le invitamos a revisar las legislaciones que promueven nuestros derechos y luchar por la ejecución del "Plan Nacional de Igualdad y Equidad de Género" y el fortalecimiento del Ministerio de la Mujer.

Uff, me he extendido demasiado. Mil disculpas. Les dejo con el proyecto, tal como está publicado en la página http://www.elvalordelamujer.org/proyecto.html


PROYECTO DE LEY QUE CREA EL CONSEJO MULTIMINISTERIAL DE EDUCACION Y CONCIENTIZACION EL VALOR DE LA MUJER

CONSIDERANDO PRIMERO:
Que la mujer y el hombre son iguales ante la Ley, tienen las mismas condiciones de igualdad, de derechos fundamentales, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión, opinión política o filosófica, condición social o personal, reconocido por la Constitución de la República Dominicana y las Constituciones Políticas de la mayoría de los países del mundo;
CONSIDERANDO SEGUNDO:
Que la sociedad dominicana ha concentrado la lucha de erradicar el machismo y la violencia contra la mujer, definiendo políticas públicas que sancionan las consecuencias de estas acciones, convirtiéndose en un tema discutido en todos los ámbitos públicos y privados, pero hace falta enfrentar esta problemática a través de políticas dirigidas a la prevención de las causas que provocan este flagelo y según diferentes estudios sobre esta problemática social, ningún método puede ser más efectivo que la educación y concientización de nuestra sociedad sobre EL VALOR DE LA MUJER;
CONSIDERANDO TERCERO:
Que la violencia que ejerce el hombre sobre la mujer, es un patrón de conducta que permite situaciones de vulnerabilidad a la población femenina, dada la característica patriarcal de las sociedades en las que prevalecen culturas con estructuras de subordinación y discriminación hacia la mujer, que consolidan la conformación de conceptos y antivalores que descalifican sistemáticamente a la mujer, sus actividades y sus opiniones;
CONSIDERANDO CUARTO:
Que los casos de violencia de género se hacen cada vez más comunes, convirtiéndose en una costumbre tan frecuente que ha dejado de causar asombro y sorpresa entre nuestros ciudadanos, lo cual es un síntoma de indolencia alarmante que debe ser corregido a la mayor brevedad;
CONSIDERANDO QUINTO:
Que la sociedad internacional se encuentra en análisis permanente buscando cambiar el estilo de legislación para la erradicación de la violencia, el maltrato de la mujer y la discriminación de género, estableciendo marcos preventivos educativos que puedan crear las bases de combatir este flagelo desde la niñez del hombre y la mujer, concientizándolos del nivel de igualdad que tienen y el derecho a que la mujer sea respetada y valorada;
CONSIDERANDO SEXTO:
Que la campaña El por Ella, presentada recientemente por el Departamento de ONU Mujeres de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), por la actriz británica Emma Watson, resalta el nivel de importancia que tiene la concientización y el apoyo de los hombres para erradicar la desigualdad de género, que hasta ahora ningún país del mundo ha logrado eliminar en un cien por ciento;
CONSIDERANDO SEPTIMO:
Que se hace necesaria la creación de una unidad multiministerial que unifique las acciones y planes estratégicos que resalten EL VALOR DE LA MUJER en la sociedad dominicana y la concientización de un trato igualitario, que estaría integrada por las diferentes instituciones y profesionales que han venido desarrollando importantes trabajos en este renglón;
VISTA:
La Constitución de la República Dominicana;
VISTA:
La Carta Iberoamericana de derechos de las víctimas, firmada por el Poder Judicial de la República Dominicana en la Cumbre Judicial Iberoamericana, Argentina, en Abril del 2012;
VISTO:
El Código Civil dominicano;
VISTO:
El Código Penal dominicano;
VISTA:
La Ley No. 821 de Organización Judicial y sus modificaciones, del 21 de noviembre de 1927;
VISTA:
La Ley No. 24-97 sobre Violencia Intrafamiliar, que introduce modificaciones al Código Penal dominicano, al Código de Procedimiento Criminal y al Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes, del 27 de Enero de 1997;

VISTA:
La Ley No. 66-97 General de Educación, del 4 de febrero del año 1997;
VISTA:
La Ley No. 89-99 que crea el Ministerio de la Mujer, del 11 de Agosto del año 1999;
VISTA:
La Ley No. 19-01 que instituye el Defensor del Pueblo, del 1ro. de Febrero del año 2001;
VISTA:
La Ley No. 42-01 General de Salud, del 8 de Marzo del año 2001;
VISTA:
La Ley No. 139-01 de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, del 13 de Agosto del 2001;
VISTA:
La Ley No. 76-02 que instituye el Código Procesal Penal dominicano, del 2 de Julio del año 2002;
VISTA:
La Ley No. 88-03 que Instituye las Casas de Acogidas o Refugios, y su Reglamento de Aplicación, del 1ro. de Mayo del año 2003;
VISTA:
La Ley No. 137-03 sobre Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas, del 7 de Agosto del año 2003;
VISTA:
La Ley No. 136-03 que instaura el Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de los Niños, Niñas y Adolescentes, del 7 de Agosto del año 2003;
VISTA:
La Ley No. 53-07 sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología, del 23 de Abril del año 2007;
VISTA:
La Ley No. 41-08 de Función Pública, del 16 de Enero del año 2008;
VISTA:
La Ley No. 133-11 Orgánica del Ministerio Público, del 7 de Junio del 2011;
VISTO:
El Decreto No. 741-00 que crea el Despacho de la Primera Dama, del 10 de Septiembre del año 2000;

VISTO:
El Decreto No. 28-01 que crea el Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales, del año 2001;

HA DADO LA SIGUIENTE LEY

Artículo 1.- Objetivo de la Ley.- El Objetivo de la presente Ley es crear un Consejo Multiministerial, adscrito al Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales, a cargo de la Vice Presidencia de la República, para promover una campaña de educación y concientización sobre EL VALOR DE LA MUJER y unificar los programas y políticas públicas que garanticen el derecho a la igualdad de género, y las garantías a las mujeres dominicanas y extrajeras que residen en el país de una vida libre de violencia, creando condiciones educativas, psicológicas y emocionales, para levantar la autoestima de nuestras mujeres y garantizar el respeto y la seguridad que a ellas les corresponde, para prevenir, atender y erradicar la desigualdad y violencia de género en cualquiera de sus manifestaciones y ámbitos.
Artículo 2.- Se crea el Consejo Multiministerial EL VALOR DE LA MUJER, adscrito al Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales, el cual estará integrado por:
a) Vice Presidencia de la República, quien lo presidirá, en su condición de Coordinadora del Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales;
b) Despacho de la Primera Dama, quien fungirá como Coordinador;
c) Ministro (a) de Educación, quien fungirá como secretario;
d) Ministro (a) de la Mujer;
e) Ministro (a) de Salud Pública;
f) Procurador (a) General de la Republica;
g) Ministro (a) de Trabajo;
h) Presidente (a) de la Comisión de Género del Senado de la República Dominicana;
i) Presidente (a) de la Comisión de Género de la Cámara de Diputados de la República Dominicana;
Párrafo: Los (as) Presidentes (as) de las Comisiones de Género del Senado de la República y de la Cámara de Diputados, serán miembro del Consejo Multiministerial con derecho a voz, pero sin voto.
Articulo 3.- El Consejo tendrá un (a) Director (a) Ejecutivo (a), que será designado por los miembros del Consejo en su primera reunión, de una terna que para tales fines les será sometida por la Presidencia de la República. Párrafo I: El (la) Director (a) Ejecutivo (a) será miembro del Consejo Multiministerial con derecho a voz, pero sin voto. Párrafo II: Las condiciones requeridas para optar por dicho cargo serán las que establece la Ley No. 41-08, de Función Pública y sus deberes, responsabilidades y planes de remuneración, estarán sujetas a la descripción de puesto establecido en el Reglamento de la presente Ley.
Artículo 4.- Del Plan Etratégico y Operativo.- En su primera etapa de trabajo, los miembros del Consejo Multiministerial definirán un Calendario de Trabajo que incluirá la convocatoria pública a través de diferentes medios, de todas las instituciones públicas y privadas, así como personalidades e instituciones reconocidas que trabajan el tema de igualdad de género y prevención de violencia, o cualquier tema vinculante, con el objetivo de preparar un Plan Estratégico y Operativo que involucre a todos los sectores vinculados e interesados en aportar ideas y asumir responsabilidades a favor del objetivo de la presente ley. Párrafo I: Dentro de la Estructura Orgánica del Consejo Multiministerial, deberá funcionar un Departamento de Enlace con las Instituciones, Organizaciones y Personalidades vinculadas al objetivo de la presente ley, con la intención de empoderar y hacer partícipe de forma incluyente, a quienes deseen colaborar y trabajar junto a los Miembros del Consejo. Párrafo II: El Consejo Multiministerial deberá elaborar y aprobar su Plan Estratégico y Operativo en un plazo que no excederá de noventa (90) días a partir de la promulgación de la presente ley.
Artículo 5.- Del Financiamiento.- La fuente de financiamiento para la implementación y funcionamiento del Consejo Multiministerial, será provista por los Ministerios partes del Consejo, quienes destinarán el uno por ciento (1%) de sus respectivos presupuestos anuales, a ser ejecutado en las labores del Consejo.
Artículo 6.- El Consejo gozará de personería jurídica otorgada a través de la presente ley, y por lo tanto podrá igualmente recibir transferencias especiales que se hagan desde el Gobierno Central, así como donaciones y cualquier otro ingreso que provenga de leyes especiales o de aportes específicos de Instituciones Públicas y Privadas, tanto nacionales como extranjeras.
Artículo 7.- El Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales incluirá en su presupuesto las partidas necesarias para costear los gastos iniciales requeridos para el funcionamiento y la adquisición de los equipos, insumos y recursos humanos del Consejo.
Articulo 8.- Para los fines de aplicación de la presente ley, el Consejo Multiministerial elaborará su Reglamento y lo tramitará al Poder Ejecutivo en un plazo que no excederá de noventa (90) días a partir de la promulgación de la presente ley.
DADA………

viernes, 7 de noviembre de 2014

A partir de ahora, ¿nos limitaremos a observar?

Ella va caminando con su cartel. Se puede llamar provocación, se puede llamar libertad de expresión y tránsito o como usted quiera, depende de su espejo, su conciencia y aquello que desee defender. Lo que pasó está ahí, plasmado, y lo que más me llamó la atención fue que mientras la señora era agredida por quienes estaban a su alrededor, nadie se acercó a ayudarla. La grabaron, la fotografiaron pero ningún espectador, de los "buenos" o los "malos" según su color, se dignó a socorrerla.

Su foto ha circulado por donde jamás imaginaríamos. La hemos visto por todos los rincones aferrándose a un cartel mientras tres hombres intentan arrebatarle el arma que hería a la pléyade leonelista que se había apostado frente a la plaza Silver Sun, en la Tiradentes, para aupar a su líder y evitar que sus ojos sacros fueran lastimados con expresiones de desdén.

También hemos visto el video. En él se aprecia cómo alguien se acerca corriendo para intentar quitarle el letrero. Ella, rauda, lo estrecha contra su cuerpo y no permite que se lo quite. Entonces se acercan tres hombres y forcejean con ella; ella se les zafa y vienen cuatro más que lograron quitarle algunos trozos de papel.

En ese momento ella se desorienta. Le tiran dos vasos de jugo de naranja desde lo lejos mientras se ve rodeada y la empujan. Desiste y suelta los restos de su cartulina. Toma la decisión de irse. Mientras camina le tiran cáscaras de huevos y de guineos y le gritan improperios. Rodeada todo el tiempo, como para que ni siquiera piense, la presionan para que se acabe de ir. Entonces vemos a dos hombres que la están grabando de frente, amén de quien le graba de lado y de espaldas. Al ver esto uno se pregunta: ¿cómo es posible que tres individuos la estén grabando y a ninguno se le ocurra mover un dedo para defederla o ayudarla?

Tampoco se inmutaron los ametos ni los policías que estaban en el lugar como testigos mudos de lo que pasaba. Al final, cuando todo estuvo consumado y hasta le habían tirado un peñón, un ameto la acompañó hasta un poco más allá, como si con ello la dejara a salvo. ¿Lo que pasó? A quién le importaba ya.

Al día siguiente supimos que se trataba de Jeanne Marie Delgado y que su letrero que decía lo siguiente: “A la cárcel Leonel, Díaz Rúa y Félix El Gato…”. El contenido del cartel, evidentemente, lo conocimos posteriormente. También supimos que iría a encontrarse con un grupo que se había ido después que los simpatizantes -nada simpáticos- de Leonel agredieran a los miembros de la prensa sin que tampoco en esa ocasión las autoridades hicieran nada.

Muchos han dicho que ella lo provocó todo al ir con un cartel. Pero, oh, caramba: ¿es racional que una sola mujer con un papel sea enfrentada por un grupo de hombres de esa manera? ¿Cómo se entiende que nadie la haya ayudado?

La insensibilidad a la que hemos llegado asusta y duele. Es terrible ver cómo una señora, a todas luces indefensa, es agredida y lo único que provoca es que la gente encienda sus celulares y cámaras para comenzar a grabar. ¿Hasta dónde llegará nuestra apatía? ¿Qué pasará cuando sea un niño? ¿Haremos lo mismo? La verdad es que no me atrevo a pensarlo.

Una forma divertida de decirle NO a los vicios

Cuando llegué a Galería 360 la noche del martes pasado no tenía ninguna expectativa en especial. Iba a darle apoyo a dos amigas, compartiría con unos tantos más que estarían ahí y listo. Eran un buen plan, por supuesto, pero al final terminó derivando en algo más: una lección y un montón de remordimientos.

Aunque la actividad comenzó tarde, por causas realmente ajenas a las organizadoras, nunca olvidaré la inauguración de “La ciencia por tu salud”, una feria que estará hasta el 16 de noviembre en el pasillo central (el del medio, no el principal) de la plaza.

El nombre, de entrada, dice bastante. Sin embargo, como es organizada por Ciencia Divertida y está especialmente dirigida a los niños, jamás me imaginaría que la feria toca a todo el que se acerca a ella. Les explico: su intención es prevenir el consumo del tabaco, el alcohol y las drogas, por lo que el mensaje termina siendo universal.

Yo, con mis 41 años encima, quedé un poco noqueada aquella noche. Y es que, tras las palabras de Patricia Solano, la directora de Ciencia Divertida, aparecieron dos "científicos" que nos explicaron de forma rauda pero eficiente todo lo que le hacemos al cuerpo cuando fumamos, bebemos y usamos drogas. Ay, ¡cuántos remordimientos! ¡Qué duro es ver, de forma gráfica, cómo nos jodemos cuando inhalamos ese humito pendejo con el que nos entretenemos! Sí, yo lo he dejado pero... ¡cuánto dañé el cuerpo, caray! ¿Los tragos? Bueno, ya saben: hay que cogerlo muy de a poquito (¡¿dejarlo?!) porque, al igual que el cigarrillo, también lastiman... ¡ouch!

Por suerte durante la inauguración de la feria sólo vimos una muestra de lo que serán los talleres. De haberlos visto completos, me temo, no habría conciliado el sueño: ¿se imaginan lo que es comprobar cómo uno ha ido lacerándose a través de los años? Ha de ser duro. Pero así, duro, es que tiene que ser: sólo viendo de forma tan explícita lo que hacer las drogas, legales o no, uno puede convencerse de dejarlas a un lado.

En el caso de los niños, que son los verdaderos destinatarios de estos talleres, el efecto será aún mejor: los motivará a decirle NO a todo lo que dañe su cuerpo. Por eso, precisamente, surge este llamado: lleven a sus hijos -sobre todo a partir de los diez años- a disfrutar “La ciencia por tu salud”, ya que los científicos les explicarán, de una forma super divertida y didáctica, por qué deben mantenerse lejos del tabaco, el alcohol y las drogas.

¿Cuándo son los talleres? Aquí está el horario:

Viernes 7 de noviembre - 6pm
Sábado 8 de noviembre - 11am y 5pm
Domingo 9 de noviembre - 11am y 5pm
Lunes 10 de noviembre (feriado) - 11 am y 5pm
Viernes 14 de noviembre - 6pm
Sábado 15 de noviembre - 11am y 5pm
Domingo 16 de noviembre - 11am y 5pm

Cada uno de estos talleres, tipo espectáculo, tiene una duración de una hora. Ahora bien, si no puede ir a esa hora no se estrese: vaya con sus hijos (o solo si quiere dejar el/los vicio/s, da igual) a la hora que pueda a Galería 360, ya que Ciencia Divertida tendrá un módulo permanente en la plaza mientras dure "La ciencia por tu salud". Como ven, no hay excusas para no ir.

viernes, 3 de octubre de 2014

De Félix a Leonel, una fantástica conspiración de periodistas

Las declaraciones no tienen ningún desperdicio. Cada párrafo, aunque los hay repetidos, parece sacado de un libro: el de la "Antología de las conspiraciones dominicanas (ojo con robarme el nombre del título, eh), ese al que se apela cuando queremos justificar, aplacar, acallar y hasta, ¿por qué no?, sonar en el mundillo de la farándula política -que ha terminado siendo más patética y absurda que nuestro siempre hermoso y divino mundo rosa-.

Dejando a un lado el cariño que siento por él y que surgió en los tiempos inmemorables de "La Choly", cuyo caso muchos desconocerán o habrán olvidado a estas alturas, no pude más que desencajarme cuando leí las declaraciones del otrora reportero y exsecretario de Prensa durante el gobierno de super león de la jungla criolla, perdón, de Leonel Fernández.

El exsecretario de Prensa, periodista Rafael Núñez, denunció que sectores políticos impulsan un plan que busca la cabeza del expresidente de la República y presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), doctor Leonel Fernández, decía, literalmente, la nota enviada a los medios de comunicación.

Al leer ese párrafo, pensé de inmediato que esos sectores serían los que buscan la reelección del presidente Danilo Medina. Pero no. No son las siempre bien valoradas encuestas o los tuits reeleccionarios que podrían llevarse los vientos fernandinos. Sigamos leyendo, siempre textualmente: Núñez, quien funge como asistente de Prensa de Fernández, dijo que lamentablemente el Procurador General de la República, Francisco Domínguez Brito, sirve a esos sectores para hacerle daño a la imagen del exmandatario.

Dicho esto, uno recuerda de inmediato lo que ha sucedido con los procesos contra Fernández y termina sorprendido: ningún caso contra Leonel prosperó, a pesar de que el joyo fiscal nos sigue lastimando hasta el día de hoy. ¿Que Domínguez Brito qué? Ese hombre no se arriesgó la faja, no.

Seguimos leyendo... ahora viene lo más chulo de la nota: las comillas, textualísimas: "El Procurador Domínguez Brito ha sido persuadido por un grupo de colegas periodistas con los que se reúne periódicamente en la idea de que antes de lanzar una eventual precandidatura suya, debe hacerlo en grande, es decir saliendo del puesto con una imagen altamente valorada por sus acciones”, dijo el exfuncionario. Es decir, que para tutumpotes nosotros, los coleguillas del medio, que tenemos el poder de articular una trama contra el soberano del pueblo dominicano. ¿Ajá? Deja comenzar a soplar (no sé pa' donde, caray), jajajajaja...

Cordura, cordura, que aún falta lo mejor. Se abre el telón y llega la razón de la conspiración: “Y una forma de salir altamente valorado por la opinión pública es echando todo el poder del Ministerio Público contra el ingeniero Félix Bautista, colaborador de Fernández", dice Núñez.

Y agrega: “El (Domínguez Brito) tiene un grupo de periodistas que le ha aconsejado en esa dirección, unos colegas que han estado en la otra acera del PLD, que saben el papel que juegan porque están conscientes de que el objetivo es Fernández”.

Ahí se me atragantó hasta la dignidad porque, no sé si Rafaelito no se dio cuenta, pero él acaba de declarar culpable a Leonel cuando dice que investigando al impoluto senador de San Juan se puede joder a Fernández (si Félix es tan inocente, ¿cuál es el problema de que lo investiguen? ¿Por qué les preocupa tanto que la justicia actúe?). ¿Será que detrás de una cabeza está la otra? Esperemos, si es que sucede, que alguien nos responda.

Continuemos con la nota. Sigo poniendo, textualmente, los párrafos de la misma: Núñez manifestó que constantemente Domínguez Brito recibe asesoría de un grupo de periodistas adverso al PLD, sectores cuya única meta es minar la unidad del partido oficial, de manera que se pueda repetir la historia de otros partidos mayoritarios.

Ok. Investigar a Félix Bautista es lastimar a Leonel y, por tanto, minar la unidad del partido oficial. Interesantísima conclusión la de nuestro amigo. ¿El problema surgirá entre los que defienden a Félix (si es que hay muchos) y los que apoyan a Leonel contra los que buscan, amén de lealtades, que caiga quien sea culpable de actos de corrupción? O, ¿será que sin Leonel (si se llevan su cabeza) el partido se va a pique?

Sigamos con el final de la carta: Dijo que algunos comunicadores tras bambalinas sirvieron a la candidatura de Hipólito Mejía, pasando información y cooperando para sacar al PLD del poder en las pasadas elecciones.

En este punto ya caímos en el tráfico de información. ¿Qué tanto -y cómo- sabe el PLD de lo que hicieron o dijeron los periodistas durante la campaña? ¿Usaron el espionaje oficial para saber qué se cocinaba en los corrillos periodísticos? ¿Será que unos (colegas) escuchan a los otros para llevarle la información a terceros? Puede ser cualquiera de las anteriores, como también que sea mera confabulación para justificar la tesis. La acusación, sin embargo, llegó después:

“Esa gente trabajó para que Danilo Medina no se juramentara como presidente de la República, pero en esta ocasión quiere frenar al hombre que ostenta el mayor empuje electoral del PLD, el que le ha dado cinco victorias y contribuyó a obtener una sexta en el 2012".

Los periodistas como responsables de la conspiración. Antes contra Danilo y ahora contra Leonel a través de su ¿cómo fue qué dijo?... ah, sí "colaborador", el magnánimo senador sanjuanero, Félix Bautista. Todo por política. Y por Domínguez Brito, claro está, que a pesar de no llegar a un 1% de las preferencias en las encuestas podría erigir una egregia candidatura presidencial. Ya, la verdad, flipo (si acabara con Félix y se llevara de encuentro a Leonel, Domínguez Brito quedaría como héroe y nada más).

Terminemos, pues, que esto ha ido para largo. Si los sectores político que están detrás de esta campaña creen que nos van a hacer retroceder en nuestras metas estratégicas se equivocaron, vamos a seguir adelante hasta que Leonel Fernández obtenga la candidatura y se juramente como presidente en el 2016.

Ya no son los periodistas. Ahora volvemos con los sectores políticos. Y se habla de campaña (¿de descrédito?, tal vez). También se resalta que con todo esto se busca que retrocedan en sus metas estratégicas. Pero insisto: ¿por qué pensar que esa es la intención si no hay nada qué temer? ¿Por qué no decir vengan, investiguen, que no encontrarán nada? No, es mejor aplicar la teoría del chantaje, intentando así que no se investigue a Félix Bautista. Yo insisto: de tanto querer evitar que se investigue la fortuna del senador, nos dicen cada día que algo hay detrás de ella. También que Leonel algo ha de saber o tener que ver. Si no fuera así, ¿por qué asocian esa investigación con Leonel? ¿Por qué Leonel no se aparta de Félix y punto? ¿Será que le debe algo? ¿Por qué protegerlo tanto (sin defender su honestidad, por cierto)? Sería bueno que Rafaelito nos explique, digo yo, aunque sea con una nueva conspiración.

viernes, 29 de agosto de 2014

Un acorde que nos toca el alma

La noche está oscura. Llueve y se hace el silencio en la sala. Comienzan los acordes. El sonido del piano rompe las brumas que, sobre la paredes vestidas de negro, parecen serpentear por toda la sala. Entonces la vemos. Ella toca, desprevenida y como quien no espera, buscando que la perfección salga de sus manos.

La magia se hace en el lugar. Pero de pronto se rompe. Abril (Patricia Muñoz), la protagonista de la historia, es interrumpida de repente por su hermana Carmen (Dolly Martínez), quien irrumpe en la escena llena de consejos, reclamos, ímpetu, risas... vida, comenzando a explicarnos que algo sucede con Abril; su presencia es intensa y, a través de sus palabras, nos recuerda que debemos sacudirnos de cuando en cuando.

Carmen se va. La música, que no se había marchado pero sí interrumpido de cuando en cuando, regresa repleta de melancolía. Abril contagia y arrebata. Algo comienza a doler en el alma. Aún no sabremos qué. Sin embargo, queremos arrullarla, acompañarla...

Entonces llega la hija de Abril, Isabel (Patricia H. Banks), con Cristóbal (Mario Peguero), ese hombre que antes había mencionado Carmen y que no es otro que su hijo que vive en Boston. Abril se emociona, regresa a ayer. Se sienta en el piano, toca, se levanta, se justifica y todo se vuelve confuso. Isabel nos revela todo a golpe de reclamos, dolor e incertidumbre lo que nos venían susurrando: una tragedia marcó a Abril; su marido, su hijo y su nieto murieron en un accidente de tránsito. Luego Cristóbal nos contará que ella, que iba con ellos en el carro, sobrevivió. Su alma, sin embargo, quedó rota aquel día.

El piano es su refugio. En sus acordes se pierde y se encuentra. A ella no le interesa nada más. Su mundo se detuvo aunque siga amando a su familia; nada será como fue, lo que es fácil de entender, y Abril nos obliga a hacer demasiadas miradas cuando se empeña en soltarlo todo y dejarnos, cual si volara, en el teatro. ¡Cuánto sentimos, vivimos y pensamos a través de sus palabras.

Me he pasado. He dicho demasiado. Quedan detalles, claro, que hay que ver estando allí, frente a Abril, Carmen, Isabel y Cristóbal, quienes dan vida a Acorde Final y harán que su noche valga la pena. La obra, cortita pero intensa, fue escrita por Patricia Muñoz y, sin lugar a dudas, toca a quien la ve. Por todo ello, como Acorde Final sigue este fin de semana en la sala Ravelo del Teatro Nacional (donde no llueve dentro, por cierto), dénse ese regalito. ¿La hora? Como siempre, a las 8:30. Les aseguro que no se van a arrepentir.


PD. La foto es de Maya Oviedo, quien además me llevó a ver la obra, :)

martes, 19 de agosto de 2014

Por esos "amantes" que nunca he conocido

Hoy descubrí que tuve un amante. Fue hace unos años -cuando tuve un acercamiento profesional con él- pero nunca logré darme cuenta de que estuvo en mis sábanas o, tal vez, yo en las suyas. En ese momento nunca lo supe. A pesar de que fue mi novio por un tiempo, según me acaban de contar, sus besos y caricias jamás fueron míos: le pertenecían a su esposa (una razón más que suficiente para nunca haber tenido nada con él).

El, sin embargo, no ha sido mi único amante anónimo. A lo largo de los años he coleccionado muchos, tal vez demasiados, y nunca he logrado entender por qué: jamás he ocultado cuando he estado con alguien, a pesar de que hay uno que otro que borraría del mapa si pudiera (a veces uno comete errores fatales), por lo que no entiendo esa necesidad de endilgarme individuos con los que nunca he tenido nada que ver.

En alguna que otra ocasión sé que mis novios o amantes imaginarios han surgido de las elucubraciones del propio "favorecido", quien ha dejado caer algún comentario para que los tígueres asuman que "se la está comiendo" (literalmente) aunque en realidad está pasando un hambre del carajo.

Otros casos han sido muy distintos. Se han distorsionado cercanías, relaciones laborales, amistades... con esa manía de asumir que si tienes un hombre cerca te lo estás cogiendo porque, ¿cómo va a ser que un hombre y una mujer compartan tiempo juntos si no hay sexo de por medio? De esos he llevado bastantes y, la verdad, nunca me ha importado porque al fin y al cabo entiendo que no debo andar explicando qué tipo de relación tengo o dejo de tener con alguien.

El no querer explicar, porque creo que ninguna mujer tiene que dar cuentas de lo que hace o deja de hacer en su cama o en una ajena (a menos de que se trate de un hombre casado o comprometido, en cuyo caso sí hay problemas y toca rendir unas cuentas terribles), puede ser lo que me haya generado más amantes de los que yo misma imaginaba. Entendía, erróneamente, que el tiempo disipaba esos "amores" y que todo se olvidaba. Pero no. Esos "amantes" quedan grabados en mi "historial", según comprobé hoy cuando supe de alguien a quien le hablaron de dos de mis "exparejas". ¿Lo mejor? La gente cuenta mi vida paralela, con lujo de detalles, y mantiene vigente esas historias al margen de mí misma.

¿Por qué nadie se ha acercado a preguntarme si yo he tenido que ver con tal o cual personaje? ¿No es más fácil, si mi vida personal les emociona, saberlo de primera mano en lugar de andar hilando "pasados" que no tienen nada que ver conmigo? Tal vez aspiro a demasiado. Puede que la intención sea precisamente esa: este es un "país" en el que las mujeres "valemos" de acuerdo a nuestra "castidad" o, al menos, de lo que se sabe de nosotras; por ello, asumo, me anotan amantes: de esa forma, supongo, entenderán que me reducen como persona aunque una cosa no debería tener nada que ver con la otra -en esta aldea, desafortunadamente sí-.

Puede que a mis espaldas se hable mucho más de lo que yo sepa. La verdad es que no me quita el sueño. Quienes me conocen saben quién soy y para qué doy, amén de que si hubiese hecho fiesta con mi cuerpo sería sólo mi problema. Pero no. Jamás he tenido nada que ver con gente de mi entorno laboral. Hay personas, cuando se es periodista, con las que uno no se puede mezclar: compañeros de trabajo, jefes, protagonistas y relacionados de tu fuente (en mi caso de todas las fuentes, claro), políticos, funcionarios... en fin, con nadie que pueda representar noticia o con quien pueda haber un conflicto de intereses.

Reduciendo ese enorme abanico se disminuyen bastante los "amantes", furtivos o no, que algunos de ustedes han tenido la bondad de adjudicarme. Si a eso le sumamos que en los últimos ocho años he tenido un novio, un aspirante y un tremendo error, la brecha es aún menor. Pero, ¿por qué me detengo a aclararlo? Creo que por cansancio. ¿Hasta cuándo las mujeres tendremos que soportar que se teja todo tipo de falacias alrededor de nuestra vida personal? ¿Por qué pretenden que demostremos lo "serias" que somos cuando la seriedad dista mucho del número de personas que hemos tenido o dejado de tener? ¿Por qué nos hacen el "currículum" más amplio cuando nuestra intimidad no debe estar en la boca de nadie y, mucho menos, ser tomada a la ligera o exagerada (en un sitio tan machista como este, tristemente, se nos hace demasiado daño cuando nos adjudican hombres con quienes nunca soñamos, pensamos o quisimos estar)?

Nunca he ido por la vida con una careta. Siempre he dado la cara y he sido, en ocasiones, demasiado sincera. Jamás he pretendido ir de santa por el mundo porque no lo soy ni me interesa (qué aburrido ha de ser, por demás). Por ello, las relaciones que he tenido han estado de cara al mundo. Esos "amantes" de rincones y pasillos no son más que invenciones de gente que tiene muy poco en qué ocupar su tiempo y su vida o, en su defecto, de hombres que necesitan inventar lo que jamás podrán lograr.

Sé que mis palabras se las llevará un clic y que tal vez no sirvan de nada. Pese a ello, quiero dejar claro que mi vida privada no es asunto de nadie y que, por tanto, tampoco debe ser tema de conversación en los predios que nos ocupan. Busquen otro pasatiempo. Con este sólo demuestran lo miserables que son.

PD:
La foto que ilustra esta líneas es el cuadro "Los Amantes", del pintor surrealista belga René François Ghislain Magritte.

jueves, 1 de mayo de 2014

Justo hoy, en el Día de los Trabajadores

Aunque hoy estemos trabajando y pocos lo recuerden, es primero de mayo. Eso significa que es el Día del Trabajo, una jornada en la que nos toca detenernos a pensar en los innumerables retos que debemos enfrentar en una sociedad que rinde pleitesía al rico y piensa muy poco, o nada en el más pobre; que favorece al empleador y desdeña al trabajador porque, al fin y al cabo, ellos son los que tienen el dinero y crean las fuentes de empleo.

Hoy estamos frente a una modificación del Código de Trabajo que, aunque se quiera vestir de bondades para la creación de nuevos empleos, se traducirá en eliminarle todos los derechos a esos nuevos empleados que se integrarían (de ser tan cierto que se crearán) al aparato productivo nacional. Y es que, con la eliminación o modificación de la cesantía, el trabajador cobraría un seguro de desempleo (a saber de cuanto) o una cesantía máxima de tres años de trabajo y cuatro salarios cotizables (RD$8,645 a agosto de 2013). Suena lindo, ¿verdad?

Sé que es necesario crear más empleos formales y que para ello es necesario reducir la informalidad. El problema es que el Conep quiere hacerlo a golpe de reducir las prestaciones de sus empleados, limitar la asistencia económica por muerte o discapacidad, aumentar la jornada laboral y quitar conquistas tan importantes como que una embarazada no pueda ser cancelada de su puesto de trabajo.

Otra de las propuestas es aumentar las horas de trabajo, así como las cantidad de horas extras que se permiten. Tampoco podemos dejar de mencionar que nos quieren prohibir hasta el uso de los celulares para que, muy juiciocitos, no perdamos ni un segundo en abrir alguna red social o algo que se le parezca: la productividad debe primar, que si no la competencia nos liquida en un pis pas... oh, Señor.

Tras conocer sus propuestas, que se han manejado bastante desde hace unos meses, es fácil imaginar que los empresarios dominicanos nunca fueron asalariados y que jamás han temido quedarse sin trabajo y sin dinero; mucho menos han tenido que repartirse en mil para cubrir más de un empleo y que, encima de eso, le digan que tendrá que trabajar más y probablemente tenga que dejar uno de ellos.

Sé que hoy el Conep invitó a un grupo de "líderes de opinión" (entre comillas porque es una nueva "profesión" de esas que se inventan para darle rango e importancia a un grupo de gente que no se sabe cómo decirle) para explicarle las bondades de las modificaciones del código y exponerle los numeritos del empleo informal para así tocar los corazocitos de los periodistas y habladores u opininantes de la tele y radio: ¡si ellos sólo quieren lo mejor para el país, caray, y nosotros los interpretamos tan mal!

Lo irónico es que los empresarios decidieran hacer ese almuerzo (que estaba previsto para el martes pasado) justo hoy, en el Día Internacional de los Trabajadores. También hoy fue al Palacio Nacional a reunirse con la comisión que estudia la modificación de ese código. Entonces uno se pregunta: ¿es una burla o simplemente nadie tiene el suficiente tacto para reparar en un detalle así?

No sé si es que el Conep nos cree imbéciles pero es demasiado pedir que apoyemos una modificación del Código Laboral que, a todas luces, perjudicará a los trabajadores. Da igual si mis prestaciones están aseguradas. Mi mezquindad no llega a tal punto de permitir que se corte la garganta del vecino. Hoy todos somos ese dominicano cuyo trabajo o condiciones laborales está en riesgo. No podemos descuidarnos. Si lo hacemos, terminaremos con empleos de mucha menor calidad.

viernes, 11 de abril de 2014

La venus de las pieles... ¡un mundo convulso!

Sobrecogedora. Hilarante. Intensa. Con palabras y sensaciones que vienen y van. Un mundo que cae, sube, emerge y se diluye. Emociones que se quedan cortas, truncas, cuando al final se apaga la luz. El telón es invisible, como los límites de la vida, y nos obliga a soñar, a cuestionarnos y a olvidar: ¡todo junto y sin avisar!

Así es la "La venus de las pieles", una obra de teatro que nos ofrece tanto que es difícil describir. Hay que verla, por fuerza, para entender hasta qué punto esta creación puede tocarnos. Y es que, inspirada en la novela que escribió Leopold Von Sacher-Masoch en 1870, tiene demasiado de mundana y terrenal: nos destruye evocando la parte oscura que todos tenemos o hemos vivido.

La obra, escrita por el dramaturgo norteamericano David Ives, se desarrolla en el plató de un teatro. La protagonista es una espontánea y resuelta chica que acude a una audición para elegir a la que será la protagonista de la adaptación de la obra "La venus de las pieles" y, aunque llega tarde, cautiva al que dramaturgo que hizo el guión.

Es así como los dos personajes se suceden entre la vida y la interpretación de los personajes que han de interpretar. La actriz, que en la obra aspira a ser actriz, da vida a una mujer llamada Vanda que, paradojas o no, se llama igual que la protagonista de la novela escrita por Sacher-Masch. Interpretada por Laura Lebrón, conquista desde el primer momento que entra a escena.

Vanda está acompañada por Thomas que, interpretado por Josué Guerrero, se debate entre la mujer que acaba de conocer y la que forma parte de su vida. Los escarceos entre ellos son lúdicos, especiales... sobre todo cuando Thomas deja de ser él para convertirse en Severin von Kusiemski, el protagonista de la novela que está obsesionado con Vanda (la de la novela, no la aspirante a actriz) y la convence de esclavizarlo, humillarlo y hacer de él lo que ella quiere. ¡Oh, cuánta intensidad se vive en esa relación de amor, desprecio, ironías y fetiches!

Dirigida por Mario Lebrón, la obra transcurre en dos planos que caminan a la par, sin estorbarse, y son el deleite del público. Es una relación de sumisión y poder, de entrega, celos y arrebatos; es un mundo cargado de erotismo pero matizado con un humor negro que obliga a reír en los momentos en los que menos uno lo espera. También que nos hace reparar en cuán humanos somos.

Vanda y Thomas; Vanda y Severin. Qué buen momento se pasa sumergiéndose en sus vidas durante las casi dos horas que transcurre la obra (sin intermedios y sin aburrir). La obra, de la no quiero decir más para que la vean, continúa en escena este fin de semana: hoy y mañana se presenta a las 8:30 de la noche y el domingo a las 6:30 de la tarde. ¿Dónde? En la sala Ravelo del Teatro Nacional.

martes, 8 de abril de 2014

Y el #bienporti, ¿se ha olvidado?

El sábado, como casi cada día, fui a su búsqueda. El me esperaba con los brazos abiertos. Sus árboles, sus pájaros trinando, las fuentes, los niños jugando... cada detalle del Parque Iberoamérica es una eterna invitación al retorno.

La jornada, sin embargo, no sería tan placentera como otras veces. La Vicepresidencia, que tiene su Casita de Lectura en una isleta ubicada en el lateral derecho (si se ve de norte a sur), organizaba una tarde de juegos y decidió montar una carpa en medio de una de las vías que se utilizan para hacer ejercicios; y unos juegos de obstáculos en la otra, por lo que el área en el que están ubicados quedó prácticamente cerrada: había que salirse del camino, lo que para una persona normal no significa nada pero puede ser un problema para los señores mayores que van a hacer ejercicios al lugar.

Sorteados esos inconvenientes, tras pensar que no es nada que tomen el espacio por un día, olvidé el asunto. Total, ¿a cuántos niños no habrán hecho felices con los juegos infables y todo lo que montaron en esa parte del parque? En nombre de ellos, respiré hondo y olvidé el asunto.

El domingo, sin embargo, me sorprendió ver que las carpas seguían en el mismo lugar, por lo que había una de las vías intransitables, y que había basura por todos los alrededores. ¡Qué pena me dio! ¿Cómo una dependencia del Estado, dirigida por una
persona que promociona los valores y la buena conducta, deja un parque lleno de basura? Aunque me indignó, me dije: "ah, dale un chance que es domingo: no han quitado las carpas; seguro que mañana vienen y se lo llevan todo" (incluidas las dos botellas de cerveza que alguien dejó junto a la casita).

El lunes en la noche regresé, inevitablemente, a la Casita de Lectura (al darle la vuelta al parque tienes que pasar por ahí obligatoriamente). A la distancia vi, con alegría, que las carpas ya no estaban ahí: ¡han limpiado!, dije alegre. Cuando pasé por al lado del lugar, sin embargo, descubrí con tristeza que sí, que habían limpiado pero solamente el área que está dentro de la isleta que ocupa la Vicepresidencia: el resto de la zona, aunque está frente al espacio que utliza la Vicepresidencia, fue dejada justo como se ve en la imagen que encabeza estas líneas. Al ver eso, la indignación fue completa: ¿con qué derecho hacen una actividad en el parque, que siempre está limpio, y dejan toda su basura tirada allí? Y es que la basura no sólo está acumulada junto a un árbol que hasta el sábado estaba limpio: los vasos, fundas de palomitas, plásticos y botellas pupulan por los alrededores con total desvergüenza.

Sé que la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández no estuvo en esa fiesta que fue organizada con motivo del Día del Periodista. Por tanto, ella no tiene la culpa de lo que ha hecho su personal. Sin embargo, sería bueno que les enseñe algo de lo que tanto promueve: los valores deben comenzar por los de casa para que así, con el ejemplo, ellos puedan multiplicarlos.

Habla muy mal del personal de la Vicepresidencia que organice una actividad e irrespete el lugar en el que lo hace. Ningún ciudadano tiene derecho a ensuciar los espacios públicos. Mucho menos si se trata de gente que trabaja, según las promociones de su campaña "Bien por ti", recuperando los valores que se han perdido en la sociedad.

"Ante la creciente pérdida de valores, la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández, ha decidido emprender una ardua labor para que junt@s construyamos una sociedad en valores", reza la descripción de Bien Por ti. Pero, ¿puede funcionar algo que no se practica desde dentro? ¿Cómo cambiar a los demás cuando no reparas en que los que están junto a ti son muestra fehaciente de esa creciente pérdida de valores?

Espero que eso de "Bien por ti" no sea más que una pantalla. El proyecto suena bien, bonito y oportuno (aunque empezó hace bastante tiempo sigue siendo necesario, tal como lo demuestra la Vicepresidencia misma). Ojalá que Margarita hable con los suyos. Que les recuerde que respetar y preservar la Naturaleza es uno de los valores que toca mantener.

viernes, 28 de marzo de 2014

"La luz de un cigarrillo" contra la homofobia

Todo comienza con la luz de un cigarrillo. De repente, al verla, uno se pregunta: ¿es de verdad o miente? El olor no deja lugar a engaños. Es real. Como la sala de Las Máscaras, aunque pequeña, vive y se hace sentir. ¿Por qué un cigarrillo?, te preguntas entonces. No, no importa. Ya lo sabrás. Y claro que lo sabrás. Pero lo sabrás al final, así, como tiene que ser cualquier obra.

Ella comienza a hablar. Es la vecina con acento de mexicana campesina que la obliga dejar atrás sus pensamientos y volver a la realidad. Hablan del hijo de Luz (Aleja Jhonson), la protagonista de la historia, que irá a visitar. La historia inicia con un mar de dudas...

El chico llega. Se llama Julio César (Brian Payano). Al verle interarctar con su madre descubrimos a una Luz intensa, casi castradora, que lastima de tanto amar. Es la maternidad en su plenitud agotadora, dura, y que ha logrado reproducirse a lo largo de los años: la madre que cree que los hijos son una extensión suya y tienen derecho a hacer de ellos y con ellos lo que deseen (sin olvidar que entienden que los hijos se deben a ellas).

Como contrapeso está la tía Divina (Hanely del Rosario), que es magnífica, comprensiva y está lista para dar consejos, apoyo y, por supuesto, diversión. Ella es todo lo apuesto a su hermana: lo ve todo brillante y no gris, vive intensamente y se entrega sin pensar en los tropiezos de una vida que, sin hacer mucho esfuerzo, le ha traído una de las peores tragedias que puede vivir alguien: la pérdida de un hijo.

Es alrededor del dolor de la tía Divina que se desnuda la realidad de Julio César, un muchacho que dejó a su madre en la gran manzana -oh, lo siento, que la trama se da en los países- para irse a Texas para alcanzar su gran sueño: ser actor y, además, poder amar sin que sentirse mal. Y es que, al ser gay, sabe bien que su madre no lo aprobará: de tan católica y machista, es imposible pensar que lo acepte.

La obra tiene muchos momentos duros. Hay confrontaciones y escenas que llevan a las lágrimas. Pero el mensaje es perfecto. Y llega, cala hondo, porque las actuaciones son impecables: uno quisiera que la obra jamás se terminara.

Son demasiadas las cosas que podría decir de la "Luz de un cigarrillo". Pero entonces les estropearía el gusto de verla. Vayan este fin de semana que aún se presenta en el teatro Las Máscaras, que está en la Arzobispo Portes 56. El precio de las boletas son RD$400. Les aseguro que no se van a arrepentir. Por algo esta obra ganó tres Soberano: a la mejor obra de teatro, la mejor atriz y a la mejor dirección. La hora de la presentación es a las 8:30 pm.

viernes, 21 de marzo de 2014

Y sí, somos negros

Aquel día mi hermana se quedó pasmada. Escuchar a su hijo de 4 años con una expresión racista la alarmó. Pilar no sabía de dónde la había sacado. En su casa jamás sería: como orgullosos descendientes de negros, ella nunca permitiría que eso sucediera. Entonces le habló. Le explicó, con palabras simples para que entendiera, que aunque él se veía blanco por fuera era negro. Y es que, gracias a nuestra familia paterna, todos nosotros llevamos sangre negra. El, por supuesto, no es la excepción.

Esas palabras calaron en José Ignacio. Prueba de ello es que, posteriormente, le explicó a alguien que aunque se veía blanco por fuera él era negro porque tenía sangre negra. Gracias a la explicación de su madre, él siempre tendrá claro lo que es y, lo más importante, siempre se sentirá orgulloso de ello.

Cuando mi hermana me contó la anécdota me encantó. Sin embargo, pasamos a otro tema sin profundizar demasiado. El asunto de la negritud está tan hablado en mi familia que no hay necesidad de agregar demasiado. Hoy, sin embargo, la recordé porque es perfecta para ilustrar lo que quiero decir: mi hermana, contrario a la mayoría del dominicano, no sólo reconoce lo que somos sino que se lo transmite a sus hijos. ¡Qué diferente sería esta sociedad si aprendiéramos a aceptar lo que somos!

Hoy volví a encontrarme con una situación harto conocida. A propósito del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, decía esta mañana que éramos un pueblo negro. Hubo quienes me respondieron que no, que somos mestizos porque aquí hay de todo, es decir, toda mezcla de "razas" (término en desuso, por demás).

Y sí, hay mezcla. Desde nuestros orígenes estamos mezclados. Los españoles, que fueron muy pocos, se mezclaron con algunos indios (que desaparecieron demasiado pronto) y, posteriormente, con los africanos, que son nuestra verdadera simiente.

Los árboles genealógicos y el ADN no engañan. Una investigación hecha por un grupo de científicos en el 2006 determinó que en República Dominicana el 70% de la población dominicana tiene un ADN de origen africano (si repasamos la historia vemos que a finales de los 1500’s, el 82% de la población dominicana era negra y la blanca era de apenas un 18%). Esto, como podemos ver, destierra toda presunta teoría de nuestra aspirada blanquitud.

Más allá del color de la piel, que no tiene ningún valor, casi todos nosotros tenemos sangre negra (salvo alguno que otro hijo de inmigrantes -ambos padres, no uno- que no haya tenido ninguna relación con el Nuevo Mundo o los escasos inmigrantes que no se mezclaron con los criollos). Pese a ello, nos empeñamos en negar nuestra negritud: ¡somos demasiado acomplejados!

Sé que detrás de esa negación existe todo un andamiaje de una cultura racista. Desde que éramos pequeños escuchábamos expresiones que hablaban de los negros (cual si no lo fuéramos) como seres inferiores. La sociedad, en su conjunto, se esforzaba en mostrarse lo más blanca posible. ¡Si hasta a nuestros héroes y literatos les hemos cambiado la fisonomía con el paso del tiempo!

Hoy la sociedad dominicana es un poco diferente a la de ayer. Hace tiempo vemos que hay mucha gente que se siente orgullosa de lo que es, que no se esconde en patrones prestados y que se muestra tal como los genes le hicieron. ¡No es casualidad que hayamos dejado nuestros rizos al aire!

A pesar de los avances, todavía tenemos mucho qué hacer en torno a este tema. Desde el resentimiento hasta la negación, hay mucho por aceptar y perdonar. De no hacerlo, nunca seremos una sociedad en la que prime el respeto y se acepte a la gente por lo que es. Cuando los parámetros fisonómicos se imponen, siempre habrá tiranteces.

Tal es el punto al que llegamos en torno a este tema que, cuando usamos la palabra negro se encienden todas las alarmas, cual si estuviésemos hablando de forma despectiva. ¿Cuándo aceptaremos que somos nosotros los que les damos matices a las palabras.

Me he extendido demasiado. En realidad sólo quería decir que hablar de los negros es hablar de nosotros mismos. No neguemos lo que somos. Nuestros ancestros están ahí. En mi caso, por ejemplo, son tan cercanos como mi abuela paterna.

No sé qué piensa mucha gente cuando se ve al espejo. Mis rizos y mis orejas, que son pequeñísimas, me recuerdan cada día de dónde vengo. También mi color de piel y el de los ojos. Un poco de aquí y otro de allá, me dicen mis rasgos. ¡Qué bien se siente aceptarse tal cual uno es! ¡Sin complejos ni estrés! Total, por más que lo neguemos, la africanidad vive en nuestras tradiciones. No verlo es una tontería.