jueves, 27 de enero de 2011

Para educación no, pero sí para los transportistas


Hoy es un buen día para hablar de las luchas perdidas. Todos alguna vez hemos dejado la piel en batallas que estaban predestinadas al fracaso. Jamás, sin embargo, se puede perder la fe cuando se cree en la justicia del reclamo.

Por ello, aunque la caída estaba anunciada, hoy quiero volver a hablar de la Ley de Educación 66-97, que establece que se destine el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) o el 16% del Presupuesto, el que fuere más alto de los dos, al Ministerio de Educación.

Y vuelvo al tema, como el perro arrepentido, llamada por la indignación que me provocó la noticia de que el Gobierno gravará con un peso el galón de los combustibles para cumplir con las demandas de los choferes y transportistas.

De esta manera, y aunque la responsabilidad es suya y no nuestra, el presidente Leonel Fernández cumple con las promesas que le hizo a los bien bautizados “dueños del país” el 14 de enero pasado, cuando los choferes y transportistas anunciaron que aumentarían los pasajes.

Al margen de que nosotros tendemos que gastar más dinero por un aumento que de todas formas irá (subir los combustibles es directamente proporcional al alza de todo), es doloroso ver cómo Leonel atiende el reclamo de los necios del transporte en seis días pero es incapaz de hacerlo con quienes duraron meses reclamando el 4%. Él dirá que dio -prometió, en realidad- RD$5 mil millones más a Educación. Yo habría apostado a que cumpliera con la ley. En ese caso no me importaría que subieran los combustibles. Pago con gusto por mejorar la educación. Jamás por que me cojan de pendeja

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