jueves, 6 de enero de 2011

Lo del PLD y el reformismo es pura fachada

Aún parecería estar viendo los sonrientes rostros de Reinaldo Pared Pérez y Ramón Rogelio Genao cuando anunciaron que sus partidos, el PLD y el PRSC, habían firmado el “Acuerdo en beneficio de una Educación Digna y de Calidad”.

Dicho pacto, que reivindicó la violación a la Ley 66’97, parece ser el preámbulo de lo que será un rosario de mentiras. La primera, tal como me observó ayer el diputado Víctor –Ito- Bisonó, fue la de haber dicho que el 2011 sería el Año de la Transformación de la Educación Dominicana.

Amén de que el gobierno ignoró un acuerdo firmado por el secretario general de su partido, choca ver que el año fue proclamado como el de la Transparencia y la Institucionalidad, dos cosas que nunca ha respetado el PLD.

Si hablamos de Transparencia, vale resaltar que el Palacio Nacional es lo menos transparente que hay en el Estado: sin oficina de acceso a la información pública, jamás rinde cuentas de sus gastos. Tampoco lo hace la mayoría de las dependencias gubernamentales.

Peor es el caso del Ministerio de Educación, que tuvo el primer y más moderno programa de rendición de cuentas que se haya instalado. Llamado Transparencia, esa gran apuesta de la gestión de Milagros Ortiz Bosch desapareció cuando llegó a la cartera Alejandrina Germán. Aunque hoy hay un capítulo de Transparencia en la página web de Educación, dista mucho de ser una verdadera rendición de cuentas: los capítulos más espinosos están en construcción.

Con esto como ejemplo es difícil creer que los legisladores modificarán la Ley 66’97 para obligar al gobierno a invertir un 5.5% de PIB en Educación. Nadie afila cuchillo para su garganta.

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